‘Ditsá sä tsa tkawa’: Indigenous determination/’Ditsá sä tsa tkawa’: determinación indígena

5th septiembre 2018

Deep in the indigenous territory of Alto Chirripó, you will find the Sharabata community. Members of the community have many stories, one of which Raleigh volunteer, Edith, discovered when she talked to Yogebeth Perez. Yogebeth is a 20-year-old woman who, like many other young people in the community, had to abandon her studies because of difficulties of access to school.

En lo profundo del territorio indígena de Alto Chirripó, se encuentra la comunidad de Sharabata. Los miembros de la comunidad tienen muchas historias, una de las cuales la voluntaria de Raleigh, Edith, descubrió cuando habló con Yogebeth Pérez. Yogebeth es una mujer de 20 años que, como muchos otros jóvenes de la comunidad, tuvo que abandonar sus estudios debido a las dificultades para acceder a la escuela.

The indigenous community of Sharabata

“Behind these mountains, there is a school where I studied my first grades. My childhood home was very close to that area but later it became very complicated because it was time to start secondary school but in our community there was nowhere to study. My parents made the decision for my brother and to walk every day for 5 hours to the nearest secondary school to continue our studies.

Time passed and we became accustomed to the walk. A lot of the time it was easy but on other occasions it was not; the Chirripo river in the winter grows and we needed to use cable equipment, a type of zipline, to be able to cross.

Later on, I discovered I was pregnant and I began a complicated stage in my life. I tired very quickly as my body was weak and it was necessary to leave school.” 

«Detrás de estas montañas, hay una escuela donde estudié mis primeros grados. El hogar de mi infancia estaba muy cerca de esa área, pero luego se volvió muy complicado porque era hora de comenzar la escuela secundaria, pero en nuestra comunidad no había ningún lugar para estudiar. Así que caminamos todos los días durante 5 horas hasta la escuela secundaria más cercana para continuar nuestros estudios.

Pasó el tiempo y nos acostumbramos a la caminata. Muchas veces era fácil pero en otras ocasiones no; en el invierno crece el río Chirripó y necesitábamos utilizar un equipo de cable, un tipo de tirolesa, para poder cruzar.

Más tarde, descubrí que estaba embarazada y comencé una etapa complicada en mi vida. Me cansé muy rápido ya que mi cuerpo estaba débil y fue necesario abandonar la escuela.»

Earlier this year, a secondary school was opened in the community; however, its infrastructure was very poor. Parents from the community approached Raleigh to request our support in building a school with five classrooms.

“News of the construction of a new school arrived to the community; as a family we made the decision to move to a house very close to the school center Liceo Rural Uluk Kicha.”

A principios de este año, se abrió una escuela secundaria en la comunidad; sin embargo, su infraestructura era muy pobre. Los padres de la comunidad se acercaron a Raleigh para solicitar nuestro apoyo en la construcción de una escuela con cinco aulas.

«Las noticias de la construcción de una nueva escuela llegaron a la comunidad; como familia tomamos la decisión de mudarnos a una casa muy cerca del centro escolar Liceo Rural Uluk Kicha «.

The previous secondary in the community
Yogebeth attending classes at the new school in Uluk Kicha
Volunteers and community members outside the completed school in Uluk Kicha

This summer, Raleigh volunteers have been working alongside community members to construct the secondary school. The school has now been completed and is already being used by young people, like Yogebeth, to continue their studies.

“I have many more responsibilities than before but now I know I can finish my secondary studies and achieve my dream of becoming a chef, look after my baby and, more than anything, teach him our customs, traditions and local language, which at the moment is being forgotten.”

Este verano, los voluntarios de Raleigh han estado trabajando junto a los miembros de la comunidad para construir la escuela secundaria. La escuela ya se completó y ya está siendo utilizada por jóvenes, como Yogebet, para continuar sus estudios.

«Tengo muchas más responsabilidades que antes, pero ahora sé que puedo terminar mis estudios secundarios y cumplir mi sueño de ser chef, cuidar a mi bebé y, más que nada, enseñarle nuestras costumbres, tradiciones y el idioma local, que por el momento está siendo olvidado.»


Words and interview by volunteer Edith 

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